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LOS DERECHOS DE LA MUJER Y LOS "DERECHOS HUMANOS"
 
Por. Silvana Pesántez
silvanaeug@gmail.com

 

 
 

De acuerdo con el análisis de Ballesteros los derechos humanos son la conquista fundamental de los tiempos modernos. Si bien los derechos humanos son una declaración universal de los principios por los que los seres humanos se rigen y apoya por un enunciado que Kant haría mucho antes de la proclamación de Derechos Humanos, enunciado en el que afirma que es un derecho legitimo de cada hombre (ojo estamos hablando solo de él hombre) a buscar su felicidad por el camino que mejor le parezca, siempre y cuando no cause prejuicio en la libertad de los demás y no permitir que nadie lo obligue a pensar en su felicidad a su modo (el de otro). [1]

En este sentido cabría precisar, ¿ese “otro” por ningún motivo podría ser una mujer?, al parecer no, porque no se pensaba en la mujer como la otredad, incluso siguiendo el análisis de Ballesteros encontramos que en esa conquista de los modernos no está incluida la mujer, porque fundamentalmente la conquista se cimentó en el establecimiento de derechos económicos basados en el trabajo, la producción y la propiedad privada en este escenario donde ni siquiera las condiciones humanas propiamente dichas rigen la promulgación de los derechos es imposible pensar en que, por lo menos se haya pensado incluir a la mujer.

Sin duda si pensamos que en esta declaración de derechos de los modernos “la única cualidad exigida para el derecho al voto a parte de la cualidad natural (no ser niño o mujer)” es que posea alguna propiedad. [2]

No es posible que en una época en la que aparecían los derechos humanos, se piense que la condición natural aceptable es ser hombre y por ningún motivo mujer para ejercer el voto y si empezamos por ahí, la condición de mujer es una que no se establecía como diferencia sino que estaba implícita en el ejercicio del derecho, la mujer no tenía cabida.

Es decir, que se válida aquella frase que se usa como una especie de muletilla para frenar los “derechos” que son inherentes al ser humano “nuestros derechos terminan, cuando empiezan los de los demás”, sin duda alguna vez incluso hemos usado esta frase para defendernos contra alguna agresión no solo física, sino también sicológica.

No analizaremos con detenimiento el problema de los derechos humanos como tal, que como antecedente ya se figuran como uno de los engaños discursivos mejor manejados de la nuestro tiempo por todas sus inconsistencias y ambigüedades, usaremos algunos elementos para reforzar el análisis que nos compete, que está centrado en la declaración de los Derechos de la Mujer y particularmente en las prácticas sociales y discursivas de la realidad ecuatoriana.

En un mundo de “machos” los derechos son del hombre y es tan así que las mujeres han tenido que conseguir una declaración de los derechos de la Mujer como una cuestión de genero. Es decir, definitivamente no estamos incluidas en la Declaración Universal de Derechos Humanos, pues ha resultado necesario hacer una precisión sobre lo que nos compete a las mujeres, entonces no es esto una violación a los derechos que establecen en el Artículo 1 que dice textualmente “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.” [3]

En el hilo de la Declaración Universal de los Derechos de 1948 existe otro articulo que particularmente nos interesa el No. 2 en su primer apartado que textualmente dice

“Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.” [4]

Discursivamente este articulo amparada de forma definitiva a la mujer en los Derechos Humanos o ¿acaso las mujeres no somos personas?, o de otro modo hay que hacer caso omiso a la frase “toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamadas en esta Declaración” y aun más fuerte discursivamente la frase: “Sin distinción alguna” a la que le siguen precisiones, pero que sin duda incluyen, mejor dicho no discrimina a la condición de genero, entonces porque ha sido necesario que se establezcan derechos exclusivos para la mujer, porque si es así, entonces, ¿es también necesario hacer la proclama de los Derechos del Hombre?.

¿Es acaso que a las mujeres no nos ha alcanzado con la Declaración de Derechos Humanos, que no discrimina a nadie?, O por el contrario, ¿es necesario que se enuncie el concepto, la palabra MUJER par sentirnos incluidas?, ¿No es entonces una cuestión también discriminatoria tratar de diferenciar nuestra condición de mujer frente a la del hombre, para sentir que somos aceptadas?, Por último ¿este tipo de practicas se reproducen en la realidad ecuatoriana?

Trataré de validar o invalidar estas hipótesis en el transcurrir del análisis que continua.
Primero, estableceremos cuales fueron las causas y fundamentos para la proclamación de derechos específicos de la mujer.

La Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana constituye el primer documento que se refiera a la igualdad jurídica y legal de las mujeres con relación a los hombres. Fue redactado por Olympe de Gouges en 1791 declarada en la Asamblea Nacional Francesa, como complemento a la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.

De acuerdo al preámbulo de la Declaración de los Derechos de la Mujer “En consecuencia, el sexo superior tanto en belleza como en coraje, en los sufrimientos maternos, reconoce y declara, en presencia y bajo 105 auspicios del Ser supremo, los Derechos siguientes de la Mujer y de la Ciudadana.” [5]

El párrafo que antecede definitivamente que marca un espíritu de discurso sexista, ya que usa algunos términos que superponen la posición de la mujer frente a la del hombre, es decir es una especie de posición resentida, cuando se afirma “el sexo superior” simplemente supremacía a la mujer implícitamente sobre el hombre, y lo que sigue refuerza aun mas esta

posición. ..tanto en belleza como en coraje.. es decir la mujer superior al hombre no solo en belleza, sino también en coraje, es decir de cierta forma encuentro aquí una estrategia discursiva que de un lado afirma la feminidad y belleza femenina sin embargo enseguida imprime una característica de fuerza a través de la palabra coraje característica atribuida por la capacidad de la maternidad y el parto que implica sufrimiento.

Ya en el marco de América Latina la Declaración de los Derechos de las Mujeres se atribuye a la doctrina internacional de los derechos humanos que ha desarrollado el llamado “enfoque de género”, que permite reconocer que existen relaciones de desigualdad y discriminación entre hombres y mujeres, producidas históricamente y que son susceptibles de ser transformadas para llegar a la plena igualdad.

El enfoque de género es el que ha permitido el desarrollo de los derechos humanos de las mujeres a nivel universal, regional y local. [6]

Frente a la interrogante planteada acerca de la necesidad de si es necesario hablar de Derechos de la Mujer si los Derechos Humanos incluyen a las mujeres, de acuerdo a los análisis de Elena Moreira una Activista de los Derechos de la mujer mientras persistan las brechas de género, es prioritario no solamente hablar y difundir, sino fortalecer y garantizar los llamados “Derechos de las mujeres”. [7]

En la misma línea de Moreira Rosalía Camacho, plantea, “si bien el nacimiento de los derechos humanos significó un importante acontecimiento en la historia de la humanidad, ello no aseguró a las mujeres que sus necesidades, experiencias de vida y puntos de vista pasarían a formar parte de la teoría y práctica de los mismos”. “....los derechos humanos excluyeron a las mujeres y no tomaron en cuenta sus circunstancias específicas, ni consideraron que las violaciones a sus derechos eran violaciones a los derechos humanos. [8]

A estas luces no resulta excesivo precisar en los derechos de la mujer.
La “lucha” de la mujeres por los derechos de la mujer en América Latina ha significado un proceso significativo en el escenario mundial, de los Derechos de la Mujer, una serie de organismos se han levantada para defender los derechos humanos de la mujer porque es legitimo perseguir un trato mas justo e impedir el abuso y la violencia de cualquier tipo contra la mujer.

De acuerdo al registro Oficial del Plan Nacional de los Derechos Humanos en el Ecuador durante el gobierno de Fabián Alarcón, en el que el gobierno ecuatoriano tomando en cuenta que
“Que los Derechos Humanos no se refieren únicamente a la preservación física y emocional de las personas, sino a todo su entorno natural y a los procesos de desarrollo social y de las relaciones interpersonales, que tienen que ver con el mejoramiento de la calidad de la vida y del desarrollo de las potencialidades humanas.”  [9]

La mujer ecuatoriana se encuentra tipificada en la apartado sobre “Derechos por Grupo de Población” que está separado del general de los Derechos, como mujeres nuestros derechos están a la par que los derechos de “otras minorías sexuales” junto a los “Derechos de los detenidos” no trato de asumir una posición discriminatoria, pero las mujeres no por la condición de ser mujeres somos delincuentes y de ninguna forma una minoría sexual, pues de acuerdo a las estadísticas del INEC del 2004 el 57% de la población ecuatoriana está conformada por mujeres. Aunque el decreto corresponde a 1998 aún así las mujeres en ese año tampoco abrían sido en número consideradas como una minoría sexual. Dejando prácticamente invalida esta división.

En el contexto ecuatoriano y según la propuesta de Plan operativo de Derechos de la Mujer aún con todas la propuesta que presenta no se si por equivocación y debido a la costumbre de sentirnos enmarcadas en una actividades y roles específicos, está una frase introductoria que anota algunos aspectos.

En nuestro país las mujeres tradicionalmente han asumido múltiples roles aportando al desarrollo productivo, además de aquellos relacionados especialmente con su responsabilidad reproductiva y los quehaceres domésticos, lo que ha limitado su acceso a los recursos con las mismas oportunidades que el otro sexo. [10]

La precisión sobre los roles con lo que la mujer ha aportado en nuestro país específicamente cuando se menciona su “responsabilidad reproductiva” resulta molesta porque según esta afirmación la reproducción no es una opción o una decisión de la mujer, es una responsabilidad.

La implicación simbólica de la palabra responsabilidad, es que sobre los hombros de las mujeres está la “responsabilidad” de reproducirse, y no es que ubique en un posición estigmatizada por la reproducción, sino que me resulta un poco denigrante que sea una responsabilidad la reproducción, implicado está el echo de que la mujer tiene que reproducirse para que continué la sociedad, cabe aquí hacer una puntualidad, ¿no es necesario el esperma del hombre para la reproducción?, la respuesta es obvia una mujer sola no puede procrear, entonces, ¿la responsabilidad reproductiva no es compartida?.

Resulta un poco absurdo pensar que incluso, en un documento que propone un plan operativo de los derechos de la mujer caiga en este tipo de argumentos para plantear la presencia se la mujer, no se puede intentar discursivamente cambiar las perspectivas si en primera línea incluimos frases de ese tipo, y mas aún cuando discursivamente se pretende justificar la falta de inclusión social de la mujer a causa de la maternidad y del quehacer domestico.

Por que la idea no es que la mujer no tenga hijos y no se ocupe de labores domesticas para pensarla como incluida en la sociedad y reconocida en equilibrio mujer – hombre. De ninguna forma es valido proponer una igualdad frente al hombre aparada por derechos, porque habría que preguntarnos como mujeres, que realmente es lo que buscamos, equiparar nuestras responsabilidades con las del hombre, ser objeto de la misma explotación productiva que la del hombre, porque de ultimas eso es lo que esconde la necesidad de que la mujer y el hombre puedan tener la misma opción de desarrollo profesional, por otro lado queremos que nos miren y nos entiendan como a los hombres, o realmente buscamos que nos respeten y nos consideren como lo que somos mujeres ni superiores, o inferiores, pero tampoco iguales, somos mujeres sin calificativos, ni débiles ni fuertes, mujeres, nada mas ni menos que eso.

Porque hay que reflexionar si queremos una mismas oportunidades de ser productivas en el mundo laboral queremos las mismas oportunidades de desarrollo profesional empleo la misma remuneración, entonces lo que pretendemos no son establecer derechos precisos para las mujeres, sino que caerías en el mismo circulo que debeló ballesteros en el análisis de los derechos humanos de los “modernos”

La Constitución de 1998 en la que se establecen de manera general, pero obligatoria, algunas conquistas largamente perseguidas por las mujeres, sienta las bases para cambios en nuestra situación, al menos desde la estructura constitucional. Creemos útil y necesario que se vayan concretando postulados como los de la Constitución y de las diversas conferencias y acuerdos internacionales y se logren las transformaciones substanciales en la condición y situación de las mujeres ecuatorianas.. [11]

Desde una posición bastante sesgada y personal, la búsqueda de los Derechos y del reconocimiento de la mujer en la sociedad no cambia ni cambiaría nada, los problemas sociales son mucho más profundos, es decir la violencia contra la mujer no es solo una cuestión de genero, de una percepción de inferioridad, sino mas bien es parte de una construcción cultural en la que parecería una tradición el maltrato, no con esto legitimo la violencia aparada en la tradición o la cultura, sino planteo que la violencia no se soluciona con una declaración de Derechos de la Mujer promulgada por lo alto, el problema está en los hogares en la calles, en lo cotidiano, tal vez una propuesta que modifique la percepción de la otredad, en este caso esa otra la mujer en esos espacios, seria más importante que discursivamente hablar con mayúsculas de los DERECHOS DE LA MUJER., que en resumidas cuentas en el papel e incluso en el discurso no implican ningún avance.

BIBLIOGRAFÍA


BALLESTEROS, Jesús, “Posmodernidad decadencia o resistencia”, ed Tecnos, Valencia, 1988, paginas 185
Declaración Universal de los Derechos humanos. Adoptada y proclamada por la Resolución de la Asamblea General 217 A (iii) del 10 de diciembre de 1948
Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana Declarada en la Asamblea Nacional Francesa.
MOREIRA, Ma. Elena ,Derechos Humanos de las Mujeres en América Latina, artículo ubicado en www..humanrightsmoreira.com
Rosalía Camacho, “Acercándonos a los instrumentos internacionales de protección de los derechos humanos de las Mujeres”, IIDH, San José, 2003, p. 16.
Decreto Ejecutivo No. 1527, Plan Nacional de Derechos Humanos del Ecuador, 1998
Propuesta de Plan Operativo de Derechos Humanos del Ecuador Derechos de las Mujeres
Tachi Arriola Iglesias CONAMU (Consejo Nacional de las Mujeres)
Los Derechos de la Mujer como Derechos Humanos Reunión del Buró Naciones Unidas, Ginebra, el 20 y 21 de noviembre de 1998.
 

[1] BALLESTEROS, Jesús, “Posmodernidad decadencia o resistencia”, ed Tecnos, Valencia, 1988, Pág., 54

[2] Ídem, Pág. 59

[3] Declaración Universal de los Derechos humanos. Adoptada y proclamada por la Resolución de la Asamblea General 217 A (iii) del 10 de diciembre de 1948

[4] Declaración Universal de los Derechos humanos. Adoptada y proclamada por la Resolución de la Asamblea General 217 A (iii) del 10 de diciembre de 1948

[5] Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana Declarada en la Asamblea Nacional Francesa.

[6] MOREIRA, Ma. Elena ,Derechos Humanos de las Mujeres en América Latina, artículo ubicado en  www..humanrightsmoreira.com

[7] Ídem, www..humanrightsmoreira.com

[8] Rosalía Camacho, “Acercándonos a los instrumentos internacionales de protección de los derechos humanos de las Mujeres”, IIDH,  San José, 2003, p. 16.

[9] Decreto Ejecutivo No. 1527, Plan Nacional de Derechos Humanos del Ecuador, 1998

[10] Propuesta de Plan Operativo de Derechos Humanos del Ecuador Derechos de las Mujeres

Tachi Arriola Iglesias CONAMU (Consejo Nacional de las Mujeres)

[11] Propuesta de Plan Operativo de Derechos Humanos del Ecuador Derechos de las Mujeres

 

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