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Nace
como respuesta a las nuevas necesidades de las
compañías de motivar a su equipo humano y retener a
los mejores en un entorno empresarial donde el
cambio es cada vez más rápido.
Teniendo en cuenta está función principal, podríamos
afirmar que la comunicación interna permite:
• Construir una identidad de la empresa en un clima
de confianza y motivación.
• Profundizar en el conocimiento de la empresa como
entidad.
• Romper departamentos estancados respecto a
actividades aparentemente independientes, pero que
hacen que se bloqueen entre sí.
• Informar individualmente a los empleados.
• Hacer públicos los logros conseguidos por la
empresa.
• Permitirle a cada uno expresarse ante la dirección
general, y esto cualquiera que sea su posición en la
escala jerárquica de la organización.
• Promover una comunicación a todas las escalas.
1. TIPOS DE COMUNICACIÓN INTERNA Y HERRAMIENTAS
Podemos dividir la comunicación interna en dos
tipos:
• Comunicación ascendente: es aquella que se realiza
desde abajo hacia arriba en la jerarquía.
• Comunicación descendente: es aquella que se
realiza desde arriba hacia abajo en la jerarquía.
Cada tipo de comunicación requiere de unas
herramientas diferentes de comunicación. Por
ejemplo, entre las herramientas de comunicación
descendente encontramos:
• Tablones de anuncios.
• Periódico interno.
• Carta al personal.
• Jornada de puertas abiertas.
• Reuniones de información.
• Entrevista individual.
Los
diferentes estudios realizados respecto a la
comunicación interna coinciden en que la mejor forma
de comunicación descendente es la relación personal,
seguida muy a la par de la utilización de soportes
digitales y escritos.
Por otra parte, entre las herramientas de
comunicación ascendente podemos encontrar:
• Entrevista.
• Programa de sugerencias.
• Sección en el periódico interno.
• Por correo.
• Buzón de sugerencias.
• Intranet.
Como podemos comprobar, la empresa dispone de un
amplio repertorio de herramientas de comunicación
que le permite acercarse de la mejor manera posible
al público al que se dirige, moderar el carácter
informativo/afectivo de los mensajes, así como el
grado de formalidad.
Pero, de nada sirve implantar herramientas de
comunicación interna si ésta no nace de una
auténtica cultura empresarial convencida de la
necesidad de comunicación. Si esta filosofía no está
implantada, las herramientas más eficaces no
servirán y lo único que se habrá conseguido es
perder tiempo y dinero. En el transcurso de los años
veremos incrementare el protagonismo de esta
actividad.
Trabajo realizado por:
Rafael Muñiz González |