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Por Héctor Héreter
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“Cuando lleguemos a Carac….” La frase quedó
inconclusa cuando la gran explosión envolvió
todo en llamas. Los 46 ocupantes del ATR
-200, vuelo 518 de Santa Bárbara Airlines (SBA)
del jueves 21 de febrero de 2008 entre
Mérida y Caracas, Venezuela, no tuvieron
tiempo para percatarse de lo que sucedía,
sus vidas terminaron en fracción de segundos
en la ladera de una montaña a 4 mil metros
de altura. Tras la bola de fuego que originó
los tanques llenos jet-fuel, uno de los
carburantes de mayor volatilidad, la
aeronave quedó totalmente desintegrada en un
remoto paraje entre riscos escarpados y el
viento helado de las cumbres andinas.
Pero lo que sucedió en pocos segundos, se
convierte es una de las grandes pesadillas
aeronáuticas, con potencial de extenderse
por semanas o quizás meses. En situaciones
como estas es donde se demuestran la
verdadera valía del departamento de
Relaciones Públicas y su Plan de Manejo de
Crisis..
La industria aérea tiene peculiaridades muy
propias en relación al manejo de una
situación inesperada, entre las que se
destaca que es totalmente vulnerable a las
crisis “per se”. Todo vuelo de una aerolínea
está expuesto a una combinación de factores
técnicos, humanos y climáticos que pueden
conducir a un gran desastre. Las líneas
aéreas, grandes o pequeñas, pueden
convertirse en un factor para una catástrofe
de grandes proporciones.
Compañías en el sector petroquímico,
petrolero y nuclear enfrentan las mismas
vulnerabilidades, pero a veces no atraen
tanto la atención de los medios de
comunicación como lo es un avión que se
estrella con centenares de pasajeros; es el
manjar preferido de los medios de
comunicación. Las otras industrias podrán
captar la misma atención no solicitada si su
caso es de proporciones catastróficas como
los ocurrido en una planta de Dow Chemical
en Bhopal, India, donde fallecieron más de
20 mil personas o la explosión de la planta
nuclear de Chernóbil en la antigua Unión
Soviética.
Cuando un avión se precipita a tierra
matando a todos sus ocupantes, intervienen
varios públicos directos e indirectos como
son los propios familiares de las víctimas,
los grupos de rescate, los empleados de la
aerolínea, las otras empresas aéreas del
país, el gobierno nacional a través de sus
organismos de aeronáutica, la empresa que
fabricó la nave siniestrada y los medios de
comunicación nacionales e internacionales…
hasta políticos que ven una oportunidad de
figurar en los medios.
¿Existe un patrón para llevar por buen
camino el manejo de esta crisis? ¿Se puede
aminorar el impacto negativo a la empresa?
¿Podemos decir que Santa Bárbara siguió un
plan establecido para el manejo de esta
crisis?
A todas las preguntas anteriores le
corresponde un SÍ.
La Asociación Internacional de Trasporte
Aéreo (IATA por sus siglas en inglés) cuenta
con un extenso manual que es distribuido
entre sus más de 240 líneas aéreas afiliadas
a la organización. Uno de los puntos de
mayor insistencia a través del manual es que
la meta del departamento de Relaciones
Públicas es proteger la imagen de la
aerolínea, tanto entre el público en general
al igual que entre los medios de
comunicación, demostrando que es una empresa
que posee sensibilidad hacia las víctimas y
sus familiares, competente en sus acciones,
que da la cara ante los medios, organismos
oficiales y el público en general.
La rápida respuesta que dio SBA al
distribuir a las pocas horas del siniestro
el manifiesto de pasajeros demuestra que la
compañía estaba preparada para encarar la
crisis. Si examinamos extractos del
comunicado de prensa vemos que se ajustaron
a los tres parámetros principales a seguir
en estos casos.
1) Mostrar sensibilidad humana:
“Todos los miembros de la familia de Santa
Bárbara Airlines, consternados por tan
lamentable suceso nos unimos con profundo
dolor a todos los familiares de nuestros
pasajeros y compañeros de trabajo.”
2) Tomar acción para ayudar a los familiares
de las víctimas:
“Tenemos a disposición de los familiares
toda la logística de información,
asistencia, traslados, hospedaje y
colaboración en todo lo necesario en este
momento.”
3) Ponerse a disposición de las autoridades
y organismos de investigación:
“Asimismo ponemos a disposición de la Junta
investigadora de accidentes aéreos del
Ministerio Popular para la Infraestructura,
toda la colaboración del caso para llevar a
cabo la investigación que permita esclarecer
las causas de este lamentable suceso.”
Otro factor que contribuyó en gran manera a
evitar las especulaciones de los medios y
que buscaran fuentes ajenas a la empresa fue
el darle una cara a SBA por medio de su
propio presidente Jorge Alvarez, quien se
apersonó al día siguiente en el aeropuerto
de Mérida y estuvo accesible a todos los
medios de comunicación.
“En cuanto a la causa sería temerario e
irresponsable emitir juicios al respecto,
las autoridades están investigando, el Cicpc,
la Dirección nacional de Aeronáutica Civil,
Hay Fiscales del Ministerio Público,
especiales, expertos en la materia están
investigando, dejemos que sean ellos los que
determinen la verdad, no emitamos juicios,
ni hipótesis, que lo hacen es jugar con le
dolor de esta familia”, dijo Álvarez, en el
aeropuerto de Mérida a las pocas horas de
sucedido el siniestro.
Alvarez volvió a introducir en su
declaración el elemento humano como el
factor principal de la política que rige a
la empresa mientras transfirió parte de la
atención mediática hacia los organismos
gubernamentales.
Muchos dentro de la industria de la aviación
pecan al considerar el factor técnico por
encima del elemento humano. A veces hay que
recordarles que en sus aviones no viajan
robots sino seres de carne y hueso que
tienen dolientes en caso de ellos perder la
vida. Por lo tanto ese conocimiento de
tecnología de punta no sirve solo para
llevar naves a miles de pies de altura, sino
para preservar la vida de los ocupantes de
esas naves.
Este factor, precisamente, el humano es el
cual harán mayor énfasis los medios de
comunicación alargando o acortando la vida
de la crisis, ya que lo que vende periódicos
y aumenta la sintonía de una televisora es
el drama humano de toda la historia.
Steven Fink de Lexicon Communications, firma
especializada en la conducción de manejo de
crisis para aerolíneas con sede en Los
Angeles, California dice que “la alta
gerencia de la empresa debe asegurarse que
los familiares de la víctimas deben ser
atendidos con sensibilidad y que las
noticias sobre el accidente vengan primero
por voceros de la aerolínea y no a través de
los medios de comunicación o cualquier otra
fuente”.
SBA siguió este consejo además de
proporcionar transporte gratuito y hospedaje
a todos aquellos familiares que desearan
viajar a Mérida para efectuar el
reconocimiento de los fallecidos.
Muchas empresas y organizaciones ante una
crisis actúan como una tortuga, no por su
lentitud, sino por que esconde su cabeza y
extremidades dentro del caparazón y lo único
que comentan ante la prensa es precisamente
“sin comentarios”. Esta es la peor táctica,
ya que en vez de disminuir la intensidad de
la crisis la aumentará permitiendo la
actuación de terceros que dan su opinión,
sin importar que su argumentación se base en
hechos reales o no.
Por muchos años el ejemplo clásico de un
buen manejo de una crisis fue el caso
ocurrido en 1982 cuando varios frascos de
Tylenol, producido por Johnson & Johnson los
cuales fueron contaminados con cianuro
resultando en la muerte de siete personas.
La rápida acción de la empresa y la
accesibilidad de los medios a los
principales ejecutivos de Johnson & Jonhson,
permitió que la empresa saliera ilesa de tal
percance.
En la actualidad los expertos en manejo de
crisis tienen un nuevo héroe, Rudolph
Giuliani, por su conducción como alcalde del
ataque a Nueva York el 11 de septiembre de
2001.
“Giuliani se enfrentaba a un desastre de
grandes proporciones y con muy poca
información para respaldar sus comentarios
ante los medios”, señala Jonathan Bernstein
de Bernstein Communications, otra firma de
Relaciones Públicas especializada en el
manejo de crisis. “Pero Giuliani, hizo
énfasis en el factor humano de que los
ciudadanos podían estar tranquilos porque
había todavía un gobierno para protegerlos”.
Cuando los norteamericanos vivían una
pesadilla que era transmitida en vivo por
los principales medios de comunicación, y el
Presidente George W. Bush desapareció por
varias horas del ojo público, Giuliani se
convirtió en la única persona para calmar a
los estadounidenses de que las cosas estaban
bajo control.
Al poner a la persona más importante de la
organización al frente de la situación
reduce la posibilidad de especulaciones
adversas hacia la compañía.
“En momentos de crisis la gente busca
desesperadamente a alguien de autoridad que
les asegure que la situación está bajo
control", afirma James Dean Jr., decano de
la escuela de Negocios Kenan-Flagler.
Algo que deben esperar las aerolíneas
inmediatamente después de un accidente es
que surjan muchas especulaciones y
acusaciones de mal mantenimiento de las
aeronaves. Por eso que proveer rápidamente
información precisa es la diferencia entre
manejar la situación con capacidad
corporativa o dejar que la empresa caiga
presa de las críticas.
A lo largo que las pesquisas técnicas y los
medios avances en sus investigaciones, los
expertos recomiendan que la empresa se
muestre lo más abierta y colaboradora
posible.
Bernstein afirma que: "si ellos manejan
adecuadamente los sentimientos de las
personas involucradas y dan la impresión de
estar colaborando con las autoridades para
conocer las verdaderas causas del accidente,
la gente tenderá a olvidarse del caso en un
tiempo relativamente corto”.
Por lo tanto aconsejamos que toda empresa, y
principalmente las compañías aéreas,
implementen un plan de manejo de crisis que
involucre a toda su estructura corporativa.
Debemos señalar que estos cursos y las
tarifas de los asesores en la materia no son
algo que se consiga a precio de oferta en
cualquier esquina. Las firmas de RR.PP.
cobran altas tarifas por preparar a la
empresa a enfrentar una contingencia de
grandes proporciones, pero en realidad lo
que se pague por ello al final representa
una gota en vaso de agua, si toma en cuenta
que se puede perder mucho más que lo
invertido en el plan.
*
Hector Hereter:
hereter@cantv.net
.Amplia experiencia en el campo de las
Relaciones Públicas, particularmente en la
coordinación de eventos especiales,
relaciones con la comunidad, contacto con
los medios de comunicación, creación de
proyectos de promoción para prensa, radio y
televisión; manejo de crisis institucionales
y capacitación en medios (Media Training).
Entre los proyectos realizados se distinguen
la creación de estrategias comunicacionales
a nivel internacional. Dictó cursos para
empresas como American Airlines, Anheuser-Busch
(cerveza Budweisser), American Express, MCI
y personalidades políticas como el senador
republicano del Congreso Norteamericano
Lincoln Díaz Baralt y el actual alcalde del
Condado de Dade, Alex Penelas. Condujo Media
Trainings para empresas petroleras con
operaciones en América Latina tales como
Triton (Colombia, Ecuador y Guatemala) y
Mobil (Perú y Venezuela).
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